EL CUERPO Y MIS EMOCIONES

COMO LAS EMOCIONES AFECTAN A NUESTRO CUERPO.

Vamos a hablar de las emociones que cargamos en el día a día, de cómo nos afectan, de vencer el miedo, de desbloquear nuestra vida.

La energía vital recorre nuestro cuerpo y nuestros meridianos siguiendo un flujo energético acorde a la naturaleza, los ritmos naturales, las estaciones, el clima. El cuerpo energético responde a los estímulos externos, los naturales y también los emocionales, en los emocionales incluimos esa discusión con un compañero de trabajo, un miedo continuo a algo determinado, el sonido de una sirena de ambulancia que nos sobresalta. Todos estos estímulos los recoge nuestro sistema nervioso y los procesa, la mayoría inconscientemente, es supervivencia, nuestro cuerpo quiere vivir, aunque a veces nos empeñemos en lo contrario.

Nos damos cuenta a lo largo de los años de que estos estímulos externos tuvieron una gran influencia sobre nuestro cuerpo, haciendo un recordatorio de lo que he vivido para que este síntoma se haya manifestado. Llega un momento de nuestra vida que recapitulamos. ¿Cuál es el origen de esto?.  ¿Cómo he llegado aquí?.

Te lo voy a decir muy simplemente: ¡ todo empezó por miedo!

Ponemos siempre la responsabilidad de lo que nos pasa en otras personas o situaciones, nos justificamos, culpamos al otro.

¿A qué o quién tengo miedo?

identificar ese miedo nos ayudará a encontrar el origen de lo que me está ocurriendo.

Para la medicina oriental el miedo se asienta en los riñones, ¿Quién no ha sentido dolor en la zona cuando ha sentido miedo?  la parte refleja del cuerpo afectada es la zona lumbar, la zona de vejiga (que se afloja y puede haber perdida de orina) y  las piernas (que pueden quedar paralizadas). Estar en zona miedo durante mucho tiempo nos generará estrés, a la vez que perderemos la voluntad de hacer cosas. No encontraremos debido a esa debilidad en el riñón: el «qué» y el «para qué» de nuestra vida.

Ese estrés en el tiempo generará ira que  se asentará en el hígado. La energía del hígado se estancará y no tendremos capacidad de planificar nuestra vida, pensar en como lo vamos a hacer, dar forma a una idea. La toma de decisiones se estancará también.

El estrés e ira afectarán a la energía de nuestro corazón, generando odio, crueldad o impaciencia. Tendremos insomnio o dificultad para dormir, pesadillas, arritmia y tensión alta. Nuestras emociones estarán incontroladas y no sabremos lo que queremos o como diseñar nuestro presente.

Si mantenemos este proceso de declive energético, esta maduración del proceso llegará a la función digestiva, añadiendo preocupación y ansiedad a la lista. Nuestra vida no tendrá sentido, ya que a este nivel es donde nos asentamos, correspondiendo con el elemento tierra. ¿Estoy realmente donde quiero estar? En el plano espiritual es la espiritualidad manifestada. Tendremos problemas digestivos y de asimilación de los alimentos.

Si este flujo energético y emocional no para, llegará la tristeza y la depresión. La energía del pulmón se verá afectada, teniendo dificultad respiratoria, problemas en el intestino grueso, estreñimiento o diarrea. En mi vida lo que se verá afectado es la nula capacidad de comenzar algo o ponerme en acción. La energía para actuar no está.

Todas estas manifestaciones pueden ser leves, inconscientes, lentas e indudablemente generarán en nosotros síntomas crónicos. Somos diferentes y únicos por lo que a cada uno de nosotros nos afectará de una marera u otra, dependiendo de los estímulos a los que hemos estado sometidos o nuestra capacidad para afrontarlos.

Este ciclo de energía negativa es como el pez que se muerde la cola, siempre haciendo lo mismo una y otra vez.

¿Estoy dispuestos a vencer ese MIEDO que ha comenzado todo el proceso? La respuesta amigo mío, la tienes TU.

 

Por: Javier Vázquez